El PPQ: un engaño

Luis Lezcano Claude

Entre los aportes del gobierno de Lugo, uno de los de mayor significación en plano teórico (y con indudables repercusiones en el plano real o concreto) ha sido el de introducir al debate político la distinción-oposición entre izquierda y derecha, como la disyuntiva realmente importante y de trascendencia con vistas a entender la verdadera realidad de los partidos políticos, de las asociaciones de cualquier tipo e, incluso, de cada persona en particular.

Hemos vivido durante mucho tiempo con el engaño de la falsa oposición entre colorados y liberales, como si esto agotara el panorama  y como si esto constituyera lo importante y significativo en cuanto a la actividad política y al desempeño de funciones gubernamentales. Es decir, nos llevaban a pensar que lo bueno o positivo, y lo malo o negativo estaba en uno u otro lado y con esto se agotaba el debate.

Dentro de esta misma línea de engaño surge primeramente el Encuentro Nacional y luego el Movimiento Patria Querida (convertido después en Partido), como síntesis superadora de la oposición entre colorados y liberales. Ambos son la negación y representan la forma tradicional de hacer política, y nosotros somos la superación de esa situación al representar la forma de hacer política en forma renovada y comprometida (supuestamente), dirían los miembros de los nuevos partidos citados más arriba.

Hoy ya no vale la pena ocuparse de la primera de las “terceras fuerzas políticas”, pues prácticamente ha desaparecido. Debemos hacer referencia a la hasta hoy subsistente “nueva tercera fuerza”. Es fácil concluir que el Partido Colorado (ANR) y el Partido Liberal son asociaciones políticas que pertenecen al pasado y que, a estas alturas, debiera conocerse de ellas sólo por medio de los testimonios que pudiéramos encontrar en archivos y museos. Sin embargo, la realidad es otra y las encontramos con gran vitalidad aún.

Pero lo más grave y preocupante es el Partido Patria Querida que aparece en la misma línea ideológica conservadora o reaccionaria de los partidos tradicionales y de su desprendimiento el partido UNACE, pero se presenta como la superación de ellos. Este es el gran engaño que imperiosamente debe ser desenmascarado y denunciado. El PPQ no cuestiona radicalmente los distintos aspectos de nuestra sociedad, no propone la transformación profunda de la misma mediante cambios estructurales que afecten la relación de clases sociales, es decir, que importen la transformación total de los diversos aspectos de la existencia de quienes integran las clases populares. El PPQ es un partido de perfumes y maquillaje, no sólo por la extracción social de su dirigencia, sino por el alcance de las modificaciones que pretenden introducir en la realidad social.

Si está claro que dos partidos políticos de derecha, como lo son el Partido Colorado y el Partido Liberal (y también el PUNACE), no tienen los elementos ideológicos y humanos para proponerse y para llevar a la práctica en forma efectiva los cambios revolucionarios urgentes que impetran las clases populares, la actuación y el discurso del PPQ aparecen con ciertas falsas apariencias que pueden mover a engaño. Este es el peligro, porque el PPQ no se diferencia ideológicamente de los partidos tradicionales, es tan o más de derecha que los mismos y, por ende, incapaz de intentar cambio radical alguno (digo radical, pues de fachada o cosmético, si es capaz).

Con gran dolor suelo ver a jóvenes, que debieran ser la vanguardia del cambio, que han sido víctimas del engaño y creen que en el PPQ está lo correcto y lo novedoso en cuanto a cómo se debe hacer política. El PPQ no es más que caras lavadas, actitudes altisonantes y mediáticas, comportamientos de niñitos buenos y respetuosos de las reglas, pero todo ello dentro del más abominable conservadurismo que no contempla el más mínimo cercenamiento de privilegios de las clases sociales acomodadas de que provienen sus dirigentes y, obviamente, nada, absolutamente nada, que pudiera significar la transformación radical de la existencia de las clases más necesitadas. Por esto el PPQ es un engaño peligroso que puede engatusar a muchos y lo más lamentable, a jóvenes.

La oposición de relevancia en el plano político es la que se da entre izquierda y derecha. Las divergencias dentro de la derecha entre partidos tradicionales (Partido Colorado y Partido Liberal), a los cuales últimamente se han sumado otros, como el PUNACE y el PPQ, no es lo trascendente, no es lo que va a conducir a la transformación social radical. Vuelvo a decir que la actuación del PPQ es la más engañosa y, por ende, peligrosa. Es el partido que más cuida las apariencias, es el que trata de aparentar mayor responsabilidad en la actuación de sus congresistas, es el que trata de diferenciarse de los partidos tradicionales, pero lo logra sólo en lo anecdótico, porque en lo substancial (lo ideológico) es tan o más conservador, reaccionario o de derecha que aquellos.

Cnel. Oviedo, 16 – septiembre – 2011.

6 comentarios

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6 Respuestas a “El PPQ: un engaño

  1. pedro

    Hmmm..y todo estaba bien para este señor, hasta que le sometimos y destituimos via Juicio Político junto a otros miembros de la Corte Suprema de Justicia.. Podría entrar en otros detalles, pero por ahora creo que no hace falta..

  2. Gabriel

    Estimado Sr.

    Estaba pensando en la cuestión del juicio político a F. Lugo y recordé que había guardado el post respectivo en el que usted se pronunció con referencia a los aspectos jurídico-políticos del mismo; lo volví a leer y me resultó muy útil, pero luego leí al costado “El PPQ: Un engaño” me llamó la atención y leí su opinión con referencia a ese partido.

    Primeramente, le comento que conozco a personas de todos los partidos políticos y, naturalmente, también a muchas personas del PPQ. En resumidas cuentas, considero que éste es el único partido político que aun tiene una mirada diferente.

    Con respecto al tema particular, usted alega que el PPQ “genera” una imagen “distinta” a sus desenvolvimientos políticos, sostiene también que en el PPQ no se hace nada por generar cambios sociales e igualar la brecha de la pobreza y la riqueza porque sencillamente no les conviene, por tener una posición económica acomodada, y saqué algunas conclusiones que me gustaría expresarle.

    1 – En PPQ no todos, es más, muchos de esos “no todos” son personas de clase media o pertenecientes al grupo de los ciudadanos “comunes” económicamente hablando.

    2 – Como en todos lados, inclusive en la Iglesia, existen vicios que deben ser corregidos y aprender de ellos.

    3 – Yo, personalmente, creo que existen muchas cosas erradas o equivocadas con respecto a muchos temas, pero aun así, considero al PPQ como el mejor partido político del Paraguay, porque, al comparar estos defectos con los defectos de otros partidos, no existe forma de hacerles competencia en lo más mínimo.

    4 – El PPQ está en un proceso de transición que traerá consecuencias positivas o negativas.

    5 – En el caso de que sean negativas, será porque el partido cayó en el precipicio de la burocracia interna y del chiquitaje político, sumergiéndose en una lucha casi ridícula de bandos opositores que no logran coincidir.

    6 – Pero si estas consecuencias son positivas, le aseguro que lo mejor está por venir y que este partido político irá de menos a mas de forma meteórica.

    7 – Creo en un Paraguay diferente, y si existe una agrupación más competente que el PPQ para llegar a ese fin, no tenga duda de que apoyaré a la última, pero de momento considero que patria querida no es el “menos peor” de los partidos políticos, sino sencillamente el mejor, y por más defectos que tenga, tiene una visión altruista y diferente, con gente nueva y capaz (mayores y jóvenes, no tan ingenuos como usted cree) para aspirar a los cargos públicos y mejorar la calidad de vida, aunque usted no lo crea; muchos de ellos son opositores de la “cúpula dictatorial partidaria” pero oh, extrañamente son candidatos por el partido, es decir, ahora existe una diferencia con respecto a años anteriores, hay disidencia, opiniones diferentes, se está generando la esencia democrática, la construcción por medio de las diferentes ideas.

    Yo me opuse a la posición de PPQ con respecto al juicio político y comparto plenamente con usted con respecto a ese tema, pero no voy a dejar de apreciar 9 años de excelente gestión pública por un error, grave, pero error y no dolo, usted sabe mucho mejor que yo la abismal diferencia.

    Disculpe la extensión de mis palabras, pero las considero necesarias.

    Saludos cordiales.

    • Estimado Gabriel:
      Te respondo con muchísimo retraso. Además, con la ventaja de hacerlo después de las elecciones de abril de 2013, y del descalabro del PPQ.
      Lo expresado por mí no se refiere a las personas, individualmente consideradas, que integran el PPQ, sino a los intereses de clase a que responde el partido.
      A mi criterio cualquier partido político responde a los intereses de una clase o de clases determinadas, obviamente también el PPQ. Y en ese sentido, este partido responde a los intereses de las clases dominantes, no importa que sus integrantes -en su totalidad- pertenezcan o no a dichas clases.
      El Partido Colorado y el Partido Liberal han emergido de sectores de esas mismas clases dominantes y por décadas han servido a sus intereses. Esto no quiere decir que no tuvieran y tengan vinculaciones con sectores populares. En efecto, las tienen y de una extraordinaria eficiencia como puede verse principalmente en la amplísima red construida, en su expresión más acabada, por el Partido Colorado con las seccionales existentes en todos los puntos de la república. Pero esta vinculación con los sectores populares no se basa en que el Partido Colorado o el Partido Liberal sean representantes de los intereses de las mismas, sino simplemente en la necesidad de mantenerse en el poder, para lo cual en una democracia electoralista es imprescindible contar con votos. Y la reciprocidad hacia las clases populares se da simplemente en forma clientelística o prebendaria, es decir, soltando hacia abajo las más grandes migajas que sea posible, sin afectar los intereses de las clases dominantes.
      En este momento se puede ver con toda claridad que las cosas funcionan así. Cartes, ahora ya con ciertas concesiones, ha querido apartarse de este pacto tácito. Los reclamos de los seccionaleres colorados responden a las prácticas que han existido durante la dictadura y también durante el llamado proceso de transición. En la lógica de los mismos, el reparto de cargos públicos y otras cosas, aparece como plenamente justicado como vía que permite fluir algunos beneficios legales o ilegales para los sectores populares del Partido Colorado. Esto es todo lo que pretenden, no que el partido reivindique los derechos de las clases populares y transforme su situación.
      Como dije más arriba, el PPQ tambien responde a los intereses de las clases dominantes, solo que su cúpula reaccionaria (Fadul, Carrizosa, Ocampos, Acha(s), Duarte, etc.) ha pretendido paradójica y torpemente no caer -como una nota de modernidad, decencia y honestidad- en las consideradas prácticas viciadas del clientelismo y el prebendarismo. Y así les ha ido. Las lindas caras y las poses pretendidamente democráticas no son suficientes para atraer los votos de otros sectores y menos de las clases populares, cuando no se obtiene ningún beneficio concreto.
      Cuando un partido político responde a los intereses de las clases populares, su acción está centrada en la reivindicación de los derechos de las mismas, por lo que su acción no puede ser calificada de clientelística o prebendaria. Beneficiar a ellas es su razón de ser y su programa de gobierno. Obviamente esto no ocurre con el Partido Colorado ni con el Partido Liberal, y tampoco con el PPQ. Un partido aristocrático u oligárquico por su adscripción de clase, no puede pretender lograr el más mínimo apoyo popular -aunque sea interesado- si ni siquiera suelta migajas.
      Por las dudas aclaro que no considero correctas las prácticas clientelísticas o prebendarias porque constituyen nada más que un medio de postergar las legítimas y verdaderas reivindicaciones populares.
      Un cordial saludo
      LLezcanoC

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