DEMOCRACIA REAL Y CONSERVADURISMO

Luis Lezcano Claude

 1. Derrocar a la dictadura. Hasta el 2 de febrero de 1989, el objetivo prioritario con vistas a avanzar hacia una sociedad que presentara ciertos visos de democracia, era derrocar a la dictadura. Desde los inicios de la misma una variopinta gama de fuerzas políticas y sectores de la sociedad se había opuesto a ella. Allí estuvieron, algunos con mayor mérito y esfuerzo que otros, el Partido Comunista Paraguayo, el Partido Liberal (su sector no claudicante), el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Revolucionario Febrerista, el Movimiento Popular Colorado (MOPOCO), ciertos centros estudiantiles, algunos gremios de obreros, ciertos sectores de la Iglesia Católica y de confesiones protestantes, ínfimos grupos del empresariado, etc.

Bastaban como puntos básicos de coincidencia estar en contra de la violación sistemática de los derechos humanos, rechazar la corrupción que inficionaba el régimen y desear la vigencia de las libertades propias de una democracia formal.

A pesar de que la coincidencia mínima no exigía mucho y se refería a cuestiones indiscutibles y elementales, la mayor parte del Partido Colorado sirvió fielmente al dictador como su sustento civil durante casi todo su régimen. Lo mismo puede afirmarse en el campo castrense en cuanto a unas politizadas Fuerzas Armadas. Varios sectores de la sociedad, en particular del empresariado y de la prensa, colaboraron por lo menos con su silencio (v. gr. ABC y Ñandutí, que tuvieron su período estronista).

Sólo en los años finales de la dictadura, cuando hasta el Imperio ya le había retirado su apoyo, el consenso antiestronista se hizo más amplio por la adhesión de importantes sectores del propio coloradismo, de las Fuerzas Armadas y otros, al no resultarles funcional el régimen y sobretodo al ver que el mismo se derrumbaba.

Esta situación se reflejó patéticamente en el hecho de que el golpe de Estado del 2 y 3 de febrero de 1989 fue liderado por personas (Gral. Andrés Rodríguez, Gral. Lino César Oviedo, Dr. Luis María Argaña, etc.) que durante décadas estuvieron íntimamente vinculadas a la dictadura.

2. Derrocar al Partido Colorado. A partir del 3 de febrero de 1989 y hasta el 20 de abril de 2008, el objetivo prioritario con vistas a avanzar hacia una sociedad más democrática, fue derrocar al Partido Colorado. Se habían obtenido logros en lo que concierne a una democracia formal y en cuanto a la disminución de violaciones a los derechos humanos, pero la corrupción sistematizada y la deuda social siguieron inalteradas. Tras un breve lapso en que parecía haberse enterrado al estronismo, amplios sectores del Partido Colorado reaparecieron como reivindicadores de la “obra” del dictador (la dictadura había sido derrocada, pero no derrotada) y, además, dicha asociación política se constituyó en uno de los obstáculos –no el único- a la posibilidad de hacer realidad una democracia más profunda que contemplara la satisfacción de las necesidades materiales básicas de la población. Como se encontraba detentando el poder, su derrocamiento se convertía en algo imprescindible en cuanto se quisiera avanzar en el sentido de lograr una democracia real.

Uno de los momentos en que pareció que el estronismo había desaparecido, fue el proceso de la Convención Nacional Constituyente de 1992. En realidad, fue una muestra de la más fina hipocresía con una falsa competencia entre los convencionales constituyentes por aparecer cada uno como el más democrático. A pesar de la amplia mayoría colorada y de la participación de numerosos estronistas (incluso en la presidencia de la Convención), todos aparentaban ser medularmente democráticos. Los tiempos posteriores devolvieron las aguas a sus cauces normales. Pero no hay mal que por bien no venga: gracias a esa –en muchos casos- falsa actitud democrática, se pudieron incorporar a las Constitución en vigor numerosas disposiciones de avanzada que hoy hubiera sido imposible legislarlas.

El necesario derrocamiento del Partido Colorado, indudablemente no fue considerado por todos (en particular por el PLRA), como un paso imprescindible en dirección a profundizar la democracia, sino como una simple oportunidad de substituirlo en el poder. Pero de todos modos su desplazamiento era necesario e imprescindible, y este es un gran e histórico mérito de Fernando Lugo, porque entonces ya no se contaba con el amplio consenso antidictatorial. Por el contrario, la mayor parte de quienes apoyaban a la ANR, democráticos o no democráticos, estronistas o no estronistas, estaban unidos buscando conservar el ejercicio del poder estatal.

3. Derrocar al conservadurismo. Hoy el avance hacia una democracia más profunda, que no sea meramente formal sino que comprenda la obligación del Estado de proveer a la satisfacción de las más elementales necesidades materiales vinculadas con la existencia de las personas -como requerimiento mínimo-, supone la necesidad de derrocar al conservadurismo. Entonces la lucha se presenta muy difícil, los consensos no son amplios ni fáciles de lograr y el adversario es sumamente poderoso.

Nos encontramos en un punto en que las fuerzas políticas principales son conservadoras o reaccionarias (ANR, PLRA, UNACE, PPQ). Lo son también las más importantes organizaciones de la sociedad civil y los principales medios masivos de comunicación.

La dictadura, aunque derrocada hace décadas, subsiste en el pensamiento y las actitudes de muchos, es decir, no ha sido derrotada por completo. El Partido Colorado, derrocado hace poco, dista mucho de encontrarse derrotado, por el contrario, se halla bastante fortalecido.

En estas circunstancias, las posibilidades de progresar hacia una democracia que introduzca los cambios profundos, radicales, revolucionarios que nuestra sociedad reclama, se presentan muy lejanas. El débil proceso de cambio iniciado por el actual gobierno corre serios riesgos de detenerse e, incluso, de involucionar.

Quizá en 2013 la opción sólo sea elegir el menor de los males entre la conservadora ANR y la alianza conservadora PLRA-UNACE-PPQ.

4 comentarios

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4 Respuestas a “DEMOCRACIA REAL Y CONSERVADURISMO

  1. Oscar Cuevas

    Muy interesante Dr. Claude su exposición del conservadurismo de gran parte de la sociedad paraguaya. Estoy de acuerdo. Por mi parte me seguiré dedicando a levantar pequeñas “Islas”, a largo plazo, de nuevas mentes. Apuesto a la generación joven que es la que tomará las riendas del país en los próximos 25 años. Es una tarea difícil, dado que la amenaza de la involución de lo poco que se avanzó como sociedad, existe. Pero no visualizo otra alternativa. El síndrome de favorecer al verdugo es parte indeleble de gran parte de esta masa proto-ciudadana
    Le confieso que hasta me encuentro desconcertado. Estoy convencido que un pacto social amplio, mediante un proyecto político inclusivo -partidos políticos, gran parte del empresariado visionario, organizaciones sociales, referentes ciudadanos de notables, más la base de organizaciones populares (sin cuentas con la justicia o invasiones ilegales) y parte del pueblo no organizado- podrían levantar más rápidamente a la nación. Y no esperar la sucesión de generaciones por la vía natural de la vida (que llevará muchisimo más tiempo, con todos sus riesgos)-, pero como le dije, me encuentro desconcertado, los referentes empresariales o sociales son parte de un sistema anacrónico y suicida. Este sistema solo produce más personas violentas, que no tienen sensibilidad en el momento de destruir o inclusive matar, porqué esa es lo único que conoce y sintió. En estos días ya no sé, como el resto de la minoritaria población que es crítica, quienes son los confiables. Creo que el camino más “comódo” es alinearse con uno de los grupos menos malo. Ese grupo nos ofrecerá más de lo mismo, pero ese ambiente ya lo conozco (lo tuvimos por décadas), y tal vez es la que elija. Volverán, pero la idea es utilizar su propia estructura para construir una nueva ciudadanía del futuro. Esta generación de menos de 23 años, tienen la posibilidad de construir o reconstruir, según lo que le toque, el Paraguay. No por medio de revoluciones aventureras o retrógradas sino por la gestión prágmatica de una sociedad en camino a la modernidad
    Mis saludos

    • Estoy de acuerdo con tu comentario. Te lo agradezco
      A lo mejor y lastimosamente, tengamos que esperar que la generación de menores de 35 o 30 años de haga cargo del país.
      Lo indudable es que los actuales políticos (de la ANR, PLRA, UNACE, PPQ, y ahora se suma el PDP) no serán los que hagan realidad los cambios profundos, radicales, revolucionarios que necesita nuestro país.
      Un cordial saludo

  2. O tal vez, por presiones internacionales o por una necesidad de PROGRESAR, O EL HECHO DE SALTAR A UN ESTADO DE CONCIENCIA MÁS ACORDE A LOS TIEMPOS QUE VIVE UNA PARTE DE LA CIVILIZACIÓN, se produzca una modernización de uno de estos partidos. Es mi ESPERANZA, basada en una aceptación de la realidad dolorosa que hoy vivimos los paraguayos, sabiendo que ésta, aunque dolorosa, puede ser una oprtiunidad de crecimiento como ciudadanos. Soy creyente, creo que el Dios, LA VIDA que nos habita puede ayudarnos a ser mejores personas si lo permitimos. Mi humilde opinión. Muchas Gracias al Sr Lezcano por ayudarme a ver más lejos.

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