SOBRE LA REELECCIÓN PRESIDENCIAL(*)

Luis Lezcano Claude

1. Hoy la reelección del Presidente de la República está prohibida en forma absoluta por la Constitución. Pero precisamente por ello se propugna la modificación de la Norma Fundamental con vistas a posibilitar la reelección. Y dicha aspiración es perfectamente legal y posible.

2. Una primera cuestión se refiere a admitir o no, en abstracto, la posibilidad de reelección del Presidente. Relacionado con esto está el establecer una vinculación necesaria entre reelección y dictadura, por una parte; y entre no reelección y democracia, por la otra. Así parecen entenderlo los “cachorros” del PPQ cuando sostienen como lema: “no a la reelección, dictadura nunca más”.

Debemos empezar por sostener que la posibilidad de reelección del Presidente de la República no constituye, por su propia esencia, un menoscabo o una negación de la democracia. Tampoco se considera relevante en cuanto a este aspecto, el que la reelección pueda ser inmediata o con un intervalo. Estados Unidos, que es tenido por muchos como modelo de democracia, la ha admitido desde su independencia e incluso, por largo tiempo, sin ninguna limitación. La mayor parte de los países de Latinoamérica también la admite. Es más, varios países (entre ellos Argentina, Brasil, Colombia y Perú) han introducido modificaciones relativamente recientes a sus respectivas constituciones a fin de posibilitar la reelección inmediata.

Nuestra tradición histórica es la de admitirla. En efecto, todas nuestras constituciones precedentes la permitían, por lo general, por un período más, consecutivo o alternativo. Durante la dictadura, la ANR, sostén civil de la misma, en un acto extremo de sumisión propició y consagró constitucionalmente la reelección indefinida del dictador (enmienda de 1977). Pero las circunstancias históricas eran otras: sin ningún dejo de dignidad se terminó de dar ropaje constitucional a una dictadura ya existente. La reacción en 1992 fue desmedida y hoy nos encontramos entre los cuatro países que prohíben la reelección en forma absoluta (los otros son Guatemala, Honduras y México).

3. Otra cuestión es la referida a la vía de la reforma o de la enmienda como la correcta para modificar la Constitución y permitir la reelección del Presidente de la República. Creemos que la primera es la idónea, pero ello no habilita a sostener idioteces como que recolectar firmas para peticionar una enmienda constitucional (ejercicio de la iniciativa popular en esta materia) constituya el hecho punible de atentado contra el orden constitucional, o que el magistrado judicial que habilitó las planillas pertinentes en cumplimiento de sus obligaciones, haya manifestado su preferencia en cuanto a lo que se peticionaría. Sostener esto implica hacer depender el procedimiento de la enmienda del criterio de los magistrados electorales, lo cual es absurdo. Son las cámaras legislativas las que deben aprobar o no el proyecto de enmienda constitucional. Nadie puede ab initio decir que la vía es inconstitucional e impedir que se la peticione.

4. Una tercera cuestión es la referente a si se desea o no la reelección del presidente Lugo. Aquí se aborda la cuestión personal y se evalúa su gestión gubernamental. Por ello no se puede afirmar que la situación sea idéntica a la de Nicanor. Si bien se da el punto en común de la errada escogencia de la vía para modificar la Ley Fundamental, existe una diferencia abismal en cuanto al desempeño de uno y otro gobernante, al punto de que se puede afirmar que en cuanto a Nicanor  su mal gobierno fue lo determinante de la negación de toda posibilidad de reelección; y, en cuanto a Lugo sus aciertos son el fundamento principal de la necesidad de su reelección a fin de que el proceso de cambio continúe.

Lo hecho en tres años de gestión debe ser evaluado en el marco de lo posible tras sesenta años de corrupción, pillaje y devastación. Los colorados juzgan la calificación 4 ó 5 de Lugo, como si hubieran entregado el país con calificación 10, cuando lo que se hizo en brevísimo lapso es elevarlo 0, 1 ó 2 a la situación en que se encuentra.

Un Congreso súper conservador o reaccionario, sistemáticamente opuesto a toda iniciativa del Ejecutivo y con sus permanentes fantasmas del cambio, la democracia participativa y el “bolivarianismo”; los principales partidos políticos (ANR, PLRA, UNACE y PPQ) inmersos en la misma temática, cierta prensa que todo lo ve negativo y un empresariado que mejora ostensiblemente su situación pero se resiste a reconocer cualquier influencia del gobierno en ello, constituyen el panorama nada halagador en que se debe actuar.

Dios nos libre del peligro cierto del retorno escarlata en 2013 y con la casa ordenada, porque entonces la gloria será para quienes martirizaron al pueblo durante décadas y la denostación para quienes iniciaron el cambio pero no pudieron consolidarlo.

(*) Publicado en Ultima Hora, el martes 5 de julio de 2011

http://www.ultimahora.com/notas/443732-Sobre-la-reeleccion-presidencial

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